Prehistoria

Prehistoria
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El término prehistoria (del griego προ = «antes de» e ιστορία = «historia») designa el periodo de tiempo transcurrido desde la aparición del primer ser humano hasta la invención de la escritura, hace más de 5.000 años o, según otros autores, la aparición del estado. (Es importante señalar que según las nuevas interpretaciones de la ciencia histórica, la prehistoria es un término carente de real significancia en el sentido que fue entendido por generaciones. Si se considera a la Historia, tomando la definición de Marc Bloch, como el acontecer humano en el tiempo, todo es Historia existiendo el ser humano, y la prehistoria podría, forzadamente, sólo entenderse como el estudio de la vida de los seres ANTES de la aparición del primer homínido en la tierra.)
Desde el punto de vista cronológico, sus límites están lejos de ser claros, pues ni la aparición del ser humano ni la invención de la escritura tienen lugar al mismo tiempo en todas las zonas del planeta.
Por otra parte, hay quienes defienden una definición de esta fase o, al menos, su separación de la Historia Antigua, en virtud de criterios económicos y sociales en lugar de cronológicos, pues éstos son más particularizadores (es decir, más ideográficos) y aquéllos, más generalizadores y por tanto, más susceptibles de proporcionar una visión científica.
En ese sentido, el fin de la Prehistoria y el inicio de la Historia lo marcaría una estructuración creciente de la sociedad (modificación del hábitat, aglomeración, socialización avanzada, jerarquización, poder administrativo, economía avanzada, moneda, intercambios comerciales —especialmente los de larga distancia—, etc.).
[editar] Los principios de la Prehistoria
Ya que el inicio de la Prehistoria lo marca la aparición del ser humano, no es posible aplicar la misma fecha en todo el mundo:
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- En África es de unos dos millones seiscientos mil años
- En el Medio occidente es algo menos de un millón ochocientos mil años, aproximadamente
- En Asia y en Europa oscila en torno al millón de años de antigüedad
- En el resto del mundo estaría por debajo de los 50,000 años de antigüedad.
En África, las primeras etapas de la prehistoria están claramente enraizadas en la paleontología con el estudio de los primeros homínidos, su relación con nuestros parientes los primates antropoides y todos nuestros antepasados comunes. Al período de tiempo anterior a la aparición del hombre se le conoce como historia geológica.
Como acabamos de señalar, convencionalmente se dice que la Historia comienza con la aparición de los documentos escritos, ya que su presencia no sólo es síntoma de un elevado grado evolutivo y organizativo, sino que, además, los documentos aportan información sobre sistemas de pensamiento y superestructuras que la cultura material no puede proporcionar (empezando por la propia familia , las dataciones precisas, categorías conceptuales, sistemas de clasificación empíricos, etc.). Sin embargo, dado que la escritura no aparece en todo el mundo en las mismas fechas, tampoco la Prehistoria finaliza al mismo tiempo. Por otro lado, la escritura ha sido inventada varias veces, pero lo más común es su difusión por aculturación y su adaptación a distintas lenguas. Éstos son sólo algunos ejemplos relevantes:
- Mesopotamia es el lugar donde se piensa que nace la escritura por primera vez en el 3350 adC (por lo menos hasta que no se esclarezca la naturaleza de algunos signos más tempranos encontrados en China).[1] En principio, se trata de un sistema muy simple de registro o de inventario de bienes con caracteres pictográficos. En poco tiempo, Mesopotamia desarrolló un sistema completo: el sistema de escritura cuneiforme, que mezclaba caracteres pictográficos, ideográficos y fonéticos. Por su prestigio cultural, la escritura cuneiforme en acadio acabó convirtiéndose en una lingua franca en todo Oriente Medio, al menos hasta el segundo milenio adC.
- En Egipto la escritura Jeroglífica nace casi al mismo tiempo que en Mesopotamia, aproximadamente en el 3250 adC. En principio, se trata de una escritura reservada a los sacerdotes; de ahí, su nombre (Jeroglifo significa lengua sagrada). Se componía de signos (dibujos) pictográficos. El número de pictogramas jeroglíficos varía de 700 en los primeros momentos a unos 5.000 al final de su civilización. Sin embargo, los egipcios desarrollaron en el tercer milenio antes de Cristo una escritura cursiva al alcance de todos los funcionarios (los escribas). Era un tipo de escritura llamada hierática que acabó siendo silábica y por tanto más práctica. Lo cierto es que en las últimas dinastías, los egipcios desarrollaron un tercer tipo de escritura aún más simplificado y popular, el demótico.
- En China, la escritura nace en torno al año 2000 adC con la cultura Shang de la zona norte del imperio. Es de tipo ideográfico y se denomina jiǎgǔwén (甲骨文, "escritura de caparazones y huesos"), pero todo parece indicar que de ella deriva la escritura tradicional china, que ha sido la base escrita de muchos dialectos (algunos de ellos ininteligibles entre sí), por lo que en muchos casos los signos son, en realidad, ideogramas. Actualmente el Chino mandarín estándar cuenta de con más de 1.500 caracteres logográficos.
- En el valle del Indo la escritura aparece en la cultura Harappa, hacia el 1900 adC. Son escritos no descifrados, de modo que se desconoce su naturaleza y sus orígenes.
- En el caso de Europa, la civilización minoica es la primera en desarrollar un alfabeto (el Lineal A) aproximadamente en el 1900 adC, aunque son los colonizadores fenicios y griegos los que marcan el comienzo de la Historia al difundir su alfabeto fonético hasta las columnas de Hércules.los homosapiens eran expertos en la pintura jelogrifica
- En América, son los olmecas los primeros en poseer documentos escritos. Concretamente en el periodo llamado Olmeca III: la famosa Estela «C» de Tres Zapotes (México) contiene la fecha equivalente al 3 de septiembre del año 32 dC y la fecha más antigua de Guatemala es exactamente el 6 de diciembre del año 35 dC. De todas, la inscripción más antigua, quizás, podría ser la Estela 2 de Chiapa de Corzo, Chiapas, del 36 adC. Sin embargo, se trata de un sistema incompleto, llamado «de Cuenta Larga», que sólo sirve para representar nombres de personas, lugares, símbolos astrológicos y calendáricos.[2] En realidad, son los antiguos mayas los únicos que desarrollan, a partir del siglo III, un sistema completo de escritura a base de signos ideográficos, logográficos y fonéticos.[3]
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Escritura cuneiforme de Mesopotamia |
Jeroglíficos egipcios |
Escritura china Shang sobre caparazón de tortuga |
- Las culturas andinas, sin embargo, nunca desarrollaron la escritura tal como la entendemos; pero, al menos, existe una posible inscripción de principios de nuestra era en la «Puerta del Sol» de Tiwanaku (Perú), que aún no ha sido descifrada. En cualquier caso, tenían una rica tradición literaria oral y un sistema de registro por medio de cuerdas anudadas llamadas Quipu (que, en quechua significa nudo). El Quipu consistía en una cuerda principal de la que salían cuerdas secundarias, cada una de las cuales registraba un asunto concreto. Los tipos de nudos y los intervalos indicaban cifras y datos. Por ejemplo, los incas basaban su administración territorial en el Quipu de modo que los líderes de cada comarca recibían el nombre de capullaamucos.
| Predecesor: Plioceno |
Prehistoria 2.600.000-3300 adC |
Sucesor: Historia |
[editar] Prehistoria, Historia y Arqueología
Desde el punto de vista más tradicional, se considera que la Prehistoria es una especialidad científica que estudia, por medio de la excavación, los datos de este periodo de la Historia que ha precedido a la invención de la escritura y en el que los restos arqueológicos son nuestra principal fuente de información. El resto viene de disciplinas auxiliares como la etnografía, la Paleoantropología, física nuclear para efectuar dataciones absolutas, el análisis por espectrómetro de masas de componentes líticos, cerámicos o metálicos, la geomorfología, la edafología, la tafonomía, la trazalogía para las huellas de uso, la paleontología, la paleobotánica, la estadística no paramétrica, la topografía y el dibujo técnico, entre otras muchas ciencias y técnicas. Hay, pues, muchos que consideran a la Prehistoria una especialidad dentro de la Historia, sólo que mucho más tecnificada y pluridisciplinaria.
De todos modos, la metodología de base para la obtención de datos en la Prehistoria es, obviamente, la Arqueología por lo que, de hecho, hasta hace muy poco Prehistoria y Arqueología se confundían constantemente. Mientras que en los ámbitos académicos de la Europa continental la Prehistoria es una especialidad de la Historia, siendo habitual que haya departamentos de Prehistoria dentro de las facultades de Historia y también es normal que la financiación de las investigaciones corra a cargo de instituciones de orientación humanística o la propia administración estatal. En cambio, en América y las Islas Británicas la Prehistoria está siendo supeditada a la Arqueología (Arqueología procesual), la cual, a su vez, suele verse como una especialidad de la Antropología cuyo alcance, en cualquier caso, no se limita a las fases preliterarias de la Historia, sino a cualquier periodo pretérito, aunque sea muy reciente. Además, la organización de los departamentos de Arqueología anglosajones suele ser diferente al asociarse a menudo a las Ciencias Naturales, incluyendo laboratorios propios y sistema de financiación asociados a organismos enfocados a las ciencias naturales (en Estados Unidos, por ejemplo, la «National Science Foundation» y en Gran Bretaña el «Natural Environment Research Council») o fundaciones más relacionados con el sector privado.[4]
Por otra parte, los últimos estadios de la Prehistoria, la Protohistoria (que engloba los periodos sin escritura de ciertas regiones contemporáneas de las culturas históricas, cuyas fuentes escritas nos dan una información adicional sobre estos pueblos primitivos). En todo caso, la definición o el concepto son bastante limitados; escasamente útiles fuera del ámbito europeo. Las culturas protohistóricas suelen incluirse tanto en el estudio de la prehistoria como en los primeros momentos de la historia antigua.
[editar] La Prehistoria en África
África es la cuna de la humanidad y actualmente es el continente con más pueblos prehistóricos. Es fácil concluir que la Prehistoria de África es la más larga y compleja de todo el globo.[5]
[editar] Norte de África
El África Mediterránea tiene, durante la Edad de Piedra, una periodización equivalente a la Europea, Paleolítico y Neolítico. Después, la influencia de la civilización Egipcia y la llegada de colonizadores fenicios acelera el ritmo evolutivo respecto a Europa.
[editar] La edad de Piedra en el norte de África
- El Paleolítico Inferior y Medio está bien representado y desde fechas muy remotas.[6] Así, hay numerosas evidencias del Olduvayense y del Achelense (más en el Magreb que en la zona del Nilo), pudiendo añadir a las industrias líticas, diversos tipos de restos humanos (la Mandíbula de Ternifine (Argelia), que podría ser atribuida a Homo heidelbergensis, o, el cráneo de Jebel Ihroud (Marruecos), de aspecto neandertaloide). Durante este periodo existe bastante similitud entre las culturas norteafricanas y las de Europa occidental.
- El Ateriense, sin embargo, es una cultura que parece romper esa tendencia y separa la evolución cultural, especialmente en la zona del Sáhara, de la de sus vecinos. Aunque es similar al musteriense en algunas de sus técnicas líticas, tiene particularidades que lo separan, como la costumbre de elaborar utensilios pedunculados o una cronología que no podría ubicarse en las fases de la Prehistoria europea (48000 adC-30000 adC, aunque hay constancia de su supervivencia durante al menos diez mil años más).
- El Iberomaurisiense es otra de esas culturas exclusivas del norte de áfrica, especialmente de las costas magrebíes. Su prolongada cronología se solapa con el Ateriense, y parece abarcar el equivalente a todo el Paleolítico Superior europeo, apreciándose en él una clara evolución. Se trata de una cultura con industria ósea bien desarrollada y una industria lítica a base de hojas, es decir, leptolítica. Con el tiempo tiende a la microlitización, primero laminar y luego geométrica, atestiguándose un temprano empleo de la técnica del golpe de microburil. En cuanto a los restos humanos, destacan los de Mechta el-Arbi (Argelia) y otros, todos ellos de tipo cromañoide.
- El Capsiense es una cultura magrebí que, de nuevo, rompe molde con respecto a los patrones europeos.[7] Comienza siendo claramente epipaleolítica, hacia el 8000 adC, con una gran riqueza material. Además de útiles laminares y microlíticos los hay foliáceos de bella factura, junto a sus características botellas fabricadas en huevos de avestruz y sus abundantes concheros. La caza, la recolección y el marisqueo debieron ser las fuentes principales de sustento. Pero, hacia el quinto milenio, se adoptan la ganadería (complementada con una agricultura muy rudimientaria), el semisedentarismo y la cerámica. Por todo ello, se habla de un Neolítico de tradición capsiense.
- El Neolítico de la zona del Nilo es particularmente avanzado, con dos focos pricipales con sendas culturas: Merimdé, en el Delta, y Badariense en el alto Egipto.[8] Aunque ambas tienen particularidades y diferencias, comparten ciertos rasgos que permiten sostener que había cierta relación. Tienen grandes asentamientos completamente sedentarios, cuya economía se basa en la agricultura y la ganadería. Sus cabañas, hechas con barro, ramas y cañas, contienen hogares, silos para el grano e incluso inhumaciones en fosa con ajuar. La cerámica se desarrolla desde modelos monócromos hasta otros pintados, y la cultura material es demasiado rica como para analizarla aquí (cuchillos de sílex con una talla primorosa, tal vez ceremoniales, paletas de esquisto para la mezcla de pigmentos, productos para la confección de tejidos, puntas de flecha, ornamentos en piedras semipreciosas, a menudo importadas, estatuillas de animales y de personas y, al final, piezas de cobre). Estas culturas se inscriben en el llamado periodo predinástico de Egipto y son la antesala de una nueva civilización.
[editar] El metal y la entrada en la Historia del norte de África
- El Nilo: Como es sabido, la eclosión de la civilización egipcia se inicia ya en el IV milenio adC con el surgimiento de numerosas ciudades, los primeros jeroglíficos y la aparición de dos grandes estados (el Alto y el Bajo Egipto) en el periodo llamado Protodinástico, que acabarán siendo unificados por el primer faraón, el rey Narmer, aproximadamente en el 3150 adC. De este modo, la zona oriental de África entra muy tempranamente en la Historia y, además, se convierte en un foco de irradiación cultural que no sólo afectará al Mediterráneo, sino también a gran parte del continente africano.
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- El Magreb, en cambio es un caso muy diferente.[9] Mientras que durante el segundo milenio antes de nuestra era el Mediterráneo comenzaba a ser recorrido por exploradores en busca de materias primas, principalmente cobre y oro, provocando una serie de contactos culturales que a su vez permitieron el nacimiento de numerosos culturas en toda la cuenca (por ejemplo El Argar en España); el Magreb parece estancarse entre un neo-eneolítico tardío y pasar su propia «edad oscura». Este fenómeno podría coincidir con la presencia de la etnia bereber, de la que se desconoce su procedencia y la fecha de aparición, aunque los estudiosos parecen coincidir con sus rasgos afroasiáticos. La primera noticia que tenemos de estos pueblos en el Magreb procede de textos egipcios datados en el 2300 adC, donde se les denomina «téhménow». Los egipcios citan más veces a estos pueblos, ya que en el año 1227 adC parece que atacaron el delta, pero esta vez ya se les llama «libou», es decir, libios. En fechas parecidas, 1300 adC, los libios aparecen representados en los frescos de la tumba del faraón Seti I (XIX dinastía), donde se aprecia claramente que son de piel clara. Lo cierto es que los textos clásicos se referirán, desde entonces, a los indígenas del Magreb como pueblos líbicos, aunque tuviesen diversos linajes. Salvo los textos, estas gentes apenas han dejado restos, y casi todos son de tipo funerario: cistas bajo túmulo, dólmenes (mucho más tardíos que los de otros pueblos mediterráneos o atlánticos) y, al final, unos pequeños hipogeos llamados «haouanets» (por ejemplo, los de Debbabsa, en Túnez). Realmente no es posible hablar de una auténtica edad del Bronce en el Magreb, por el momento.

- Sí es importante tratar el impacto feno-púnico en la zona. Se sospecha que los fenicios frecuentaban las costas del Magreb desde finales del segundo milenio, y se supone que las primeras factorías fundadas fueron Útica[10] (cerca de Bizerta), Oea (cerca de Trípoli), ambas en torno al 1100 adC, y sobre todo Cartago, en el 814 adC. Lo cierto es que las factorías y colonias fueron siendo más numerosas, pero Cartago se convirtió en la más importante; tanto, que acabó siendo capital del estado púnico.
- Aunque la influencia de los cartagineses debió ser importante, no causó cambios tan drásticos (como en la Andalucía protohistórica, por ejemplo), y el Magreb siguió siendo una zona con cierto retraso cultural, al parecer, debido a la resistencia de los libios a las innovaciones. No obstante, éstas comienzan a notarse a partir del siglo V adC. Así, aparecen las primeras monarquías indígenas en la propia Cirenaica (los colonos griegos hablan del rey Battus, fundador de la dinastía de los Batíadas), en Ghana y en Numidia (donde uno de sus reyes, Masinisa se hizo legendario por sus cambios de bando en la Tercera Guerra Púnica). Otros rasgos de la influencia fenicia fueron las mejoras agropecuarias, la introducción del hierro y del torno de alfarero, la acuñación de monedas y, finalmente, la invención de un tipo propio de escritura: el «alfabeto Líbico», que, aunque incorporaba algún signo fenicio, la mayoría son grafías originales, propias. El alfabeto líbico ha sobrevivido hasta la actualidad entre ciertas tribus de tuaregs con el nombre de Tifinagh.
[editar] La Prehistoria del África Subsahariana
A pesar de que el hombre nació en esta zona de África, cuando los primeros exploradores europeos con intenciones culturales llegaron se encontraron un panorama tristemente desolador, eso alimentó la consideración de bárbaros y salvajes para los habitantes del África negra. Sin embargo, en el corazón del continente florecieron importantes culturas que fueron decayendo, en parte por su propia dinámica interna y, sobre todo, por la continua sangría de la explotación colonial y esclavista iniciada desde los tiempos de los cartagineses, pero que alcanzó dimensiones dantescas con la aparición de mercaderes árabes en la Edad Media y europeos en la Edad Moderna. El florecimiento de las civilizaciones africanas no dejó testimonios escritos, sólo relatos de marineros que hablan de culturas pujantes y armónicas que decayeron con escasa resistencia ante la agresión exterior continuada que acabó por convertirse en colonialismo en el siglo XIX. Es fácil caer en el tópico, pero cuando se profundiza se aprecia la diversidad y profundidad de las raíces culturales de África. No obstante, dado que este artículo se dedica a la Prehistoria, no podemos tratar esas grandes civilizaciones (Ifé, Benín, Ashanti, Sokoto, Shongai, Nupe, Mossi, Bushongo, y así, en una lista interminable).
[editar] La edad de Piedra del África Subsahariana
En África subsahariana para la Edad de Piedra suele preferirse la denominación anglosajona:
- «Early Stone Age» (ESA): Edad de la Piedra Temprana, se refiere al periodo comprendido desde la aparición del primer ser humano, hace más de dos millones y medio de años, hasta hace unos 200.000 años. Se divide en dos etapas: Olduvayense y Achelense.
- El Olduvayense es la cultura más antigua del mundo, aunque recibe el nombre del yacimiento epónimo de Olduvai, en Tanzania, los hallazgos más antiguos aparecen, más al norte, en Etiopía, concretamente en la cuenca del río Omo, donde la investigadora francesa Hélène Roche ha datado herramientas talladas en el arroyo de Kada Gona (Afar), por medio del potasio-argón en 2,6 millones de años de antigüedad. El Olduvayense es una industria compuesta, fundamentalmente por cantos tallados y lascas. Se atribuye normalmente a Homo habilis o a Homo rudolfensis, aunque ciertos investigadores las especies más inteligentes de australopitecos también pudieron elaborar herramientas (por ejemplo el Australopithecus garhi), lo cual plantea numerosas controversias.
- El Achelense de esta zona aparece hace 1,5 millones de años, al parecer de la mano de una nueva especie humana, probablemente Homo ergaster,[11] aunque, a decir, verdad, existe un cierto hiato evolutivo en cuanto a los fósiles de este periodo. El Achelense Africano es, sin duda, la cultura originaria, caracterizada por el empleo del bifaz, el hendidor, el canto tallado, la raedera, los denticulados y una serie de técnicas y métodos de talla relativamente avanzados (método Levallois y sus variantes africanas, que son muchas más que las europeas).
- «Middle Stone Age» (MSA): Edad de la Piedra Intermedia, es el periodo entre el final de la «Early Stone Age» (hace 200.000 años), hasta el inicio de la «Edad de Piedra Tardía» (hace 30.000 años). Se desarrollan industrias muy parecidas todas ellas, para las que se han establecido numerosas variantes regionales basadas, sobre todo, en la influencia de la materia prima local, que parece condicional la tecnología y la tipología lítica. En el África oriental y austral (Pietersburg y Bambata), destaca el Stillbayense, que se extiende por el sur de África hasta Rhodesia y la zona oriental. Se caracterizan por las raederas, las puntas triangulares, las puntas foliáceas bifaciales y las lascas laminares. Otra industria bastante evolucionada es el Fauresmithiense, propio de las llanuras de Sudáfrica, tiene un fuerte componente Levallois y piezas de tradición achelense (bifaces, hendidores...), pero de pequeño tamaño. Las industrias de África central son mucho más arcaicas, como el Sangoense, que parece un Achelense tardío. Es difícil atribuir grupos humanos a cada una de esas industrias, quizá las más arcaicas correspondan a Homo rhodesiensis, y las más evolucionadas a los primeros Homo sapiens —o, mejor dicho, Primitivos Modernos (tal vez, Homo sapiens idaltu)—. En efecto, los Primitivos modernos nacen en África en esta fase (se documentan sus restos en los yacimientos de Border Cave y Klaisies River Mouth, Sudáfrica, y, sobre todo, en Herto, Etiopía).
- «Late Stone Age» (LSA): la Edad de la Piedra Tardía es el último periodo del Paleolítico de África subsahariana. Este periodo es el mejor conocido y, por ende, el más complejo de esquematizar, sin embargo nos centraremos solo en tres de las culturas más importantes, todas ellas bastante tardías (con menos de 20.000 años de edad). En África oriental destaca el Magosiense, caracterizado por industrias arcaicas, de aspecto musteroide, con numerosos núcleos discoides, piezas foliacieas bifaciales, pero también, microlitos geométricos. En África oriental tenemos el Lupembiense, cuyo útil más característico son unos espesos picos foliáceos finamente retocados. Por último en el sur de África encontramos la cultura aparentemente más avanzada, el Wiltoniense, de características microlíticas y laminares —o sea, leptolíticas— que irá extendiéndose hacia el norte y perdurará hasta épocas históricas, incorporando numerosas innovaciones (llegando incluso, a neolitizarse parcialmente). Al norte del África subsahariana hay industrias avanzadas emparentadas con las de la «Edad de la Piedra Intermedia» con rasgos protoneolíticos, como ocurre con el Gumbiense de Etiopía (un pueblo de pastores nómadas que conocen la cerámica pero que mantienen rasgos culturales muy primitivos). En muchos de estos lugares, la cultura de la edad de Piedra africana apenas evolucionó hasta expansión bantú o, incluso, hasta la colonización europea (por ejemplo, la cultura Gwisho).
[editar] La edad de los metales en el África Subsahariana
Todo parece indicar que los metales tuvieron poca incidencia en los pueblos del África subsahariana, pues eran principalmente gentes seminómadas, de economía cazadora-recolectora que, cuando se neolitizaron, prefirieron la ganadería a la agricultura. Los estudiosos parecen estar de acuerdo en que este tipo de pueblos podría pertenecer a la gran familia de los joisan (o khoisan). Sin embargo, la mayoría de estos pueblos se estancaron culturalmente.
Las primeras noticias de culturas en las que los metales tenían una importancia fundamental son del primer milenio antes de nuestra era, y probablemente se trata, de pueblos agrícolas protobantúes. Una de cuyas manifestaciones es, probablemente, la Cultura Nok, de Nigeria. Los nok, que vivían en los valles de los ríos Níger y Benué ya eran capaces de fundir y forjar el hierro hace 2.500 años (es de suponer, aunque no se conozcan, que hubo otras culturas anteriores conocedores de la metalurgia del hierro, pero, por el momento, los nok son la primera gran cultura de la edad del Hierro africana). Por otro lado, se relaciona a los nok con el origen de los bantúes, aunque no hay pruebas.
Lo que sí es cierto es que, poco después de la desaparición de la citada cultura, la expansión bantú se aceleró, en parte gracias a las epidemias que diezmaban el ganado de los joisan, y sobre todo, porque los bantúes tenían una tecnología superior avalada por el empleo de herramientas de hierro. Los bantúes acabaron ocupando prácticamente toda el África Subsahariana, salvo los reductos marginales en los que sobrevivieron los joisan, que seguían estancados culturalmente.
Por otro lado, los bantúes no dejan de ser pueblos muy primitivos, que no alcanzaron el desarrollo de los pueblos del norte del continente; de hecho, no avanzaron hacia estructuras más complejas que las tribales hasta la llegada de los musulmanes (al principio como meros exploradores, comerciantes o tratantes de esclavos y luego, como invasores): aunque las conquistas islámicas se limitaron al norte África, hubo numerosos viajeros y misioneros musulmanes que alcanzaron el centro del continente y, de hecho, la mayoría de los grandes reinos de la zona mantenían fuertes lazos de dependencia con el Islam. Por ejemplo, fundaron en Tombuctú la primera universidad islámica del África subsahariana: en el año 1323 y provocaron el nacimiento del imperio de Mali en el siglo XIV, del imperio Songhai en los siglos XV y XVI, y el reino Luba (siglo XVI), con influencias musulmanas y fuertes sincretismos. Por su parte, el imperio Imperio Monomotapa, floreciente entre los siglos XI y XV, vivía de los contactos comerciales con los musulmanes y otros pueblos del Índico.
[editar] La Prehistoria en Oriente Medio
Usaremos indistintamente las expresiones "Oriente Medio" y "Oriente Próximo" para designar a la región del Oriente más próxima a Europa, es sinónimo de Asia sudoccidental. En cualquier caso, desde el punto de vista histórico y, más concretamente, prehistórico, el Oriente medio es lo que se llama una Zona Nuclear que irradia continuas innovaciones y cambios y que influyen decisivamente en el desarrollo, no sólo de zonas limítrofes, sino de toda Eurasia.
[editar] El Paleolítico en Oriente Medio
- Paleolítico Inferior: El paso del ser humano por la zona se documenta en Dmanisi (Georgia), probablemente una variante de Homo ergaster datada entre 1.850.000 y 1.600.000 años de antigüedad; acompañados de una cultura material muy tosca, anterior al Achelense. Los primeros bifaces aparecen en Ubeidiya (Israel), junto a restos humanos muy antiguos. El Achelense típico de la zona va desde hace algo más de 800.000 años, hasta unos 150.000 años atrás.
- Paleolítico Medio: Es muy similar al de toda la cuenca mediterránea, ocupada en aquella época por los neandertales con cultura musteriense. Mugharet et-Tabun (Israel), ofrece una secuencia casi completa del Paleolítico Medio: las industrias más antiguas son las el Achelense final seguido de niveles con piezas laminares, auriñacoides. En el techo hay típicas industrias musterienses.
- Los fósiles humanos conocidos en la base de la secuencia temporal poseen rasgos casi idénticos a los «Primitivos modernos» que aparecen en en la MSA africana, y con una antigüedad probada entre 100.000 y 90.000 años. En cambio, los «Neandertales clásicos» son, cronológicamente posteriores, datados a partir de 60.000 años. Todo parece indicar que los seres humanos modernos llegaron a Oriente Medio desde África antes de que los neandertales llegasen de Europa, y que se encontraron allí, donde, seguramente, convivieron durante miles de años.
- Paleolítico Superior: Parece haber dos corrientes culturales paralelas diferenciadas, ambas con microlitos. Por un lado, el Ahmariense (que se caracteriza por una tecnología laminar: piezas de dorso, y los cuchillos, pero el fósil director es la punta de base retocada o punta de El-Wad). Por otro, el Auriñaciense Levantino, procedente de Europa oriental y que se caracteriza por las grandes lascas y gruesas hojas que servirán de soporte para raspadores, buriles y hojas con retoque escamoso; destacan, además, las hojitas de Dufour y la industria ósea.
[editar] El Mesolítico en Oriente Medio
Comenzó al finalizar la última glaciación. Al principio, la caza y la recolección siguieron siendo básicas; de hecho en este periodo se inventan el arco y las flechas. Pero, con el tiempo, el nomadismo se transformó en semisedentarismo, la caza se convirtió en simbiosis y la recolección en forrajeo organizado. Así nació la cultura mesolítica más importante del Mesolítico medio-oriental, el Natufiense: en el que ya hay pequeños poblados, asociados a silos y diversas herramientas para cosechar y elaborar cereales panificables.
[editar] El Neolítico en Oriente Medio
Nace hace algo más de 10000 años en la región denominada Creciente Fértil, es decir, Mesopotamia (actualmente, Iraq) y Canaán (actualmente, Siria, Israel y Palestina). Allí se domesticaron tanto los animales (ganadería) como las plantas (agricultura).
- Se inventan nuevas herramientas: hachas pulimentadas, cerámica y tejido.
- Se fundan los primeros poblados estables: sedentarización.
- Por primera vez se producen alimentos y otros productos en mayor cantidad de la necesaria, los excedentes.
- Estos cambios se acompaña de un fuerte aumento demográfico que hace que algunas aldeas se conviertan en auténticas ciudades: como Jericó (Cisjordania).
- Aparecen las diferencias sociales (los ricos y los pobres) y las primeras formas de gobierno.
- Surgen los primeros ejércitos y sus líderes militares, que al enriquecerse, se convierten en el germen de la nobleza y la monarquía.
En el Próximo Oriente no tiene sentido hablar de la Edad de los Metales como una etapa prehistórica, pues —si exceptuamos las primeras fases de uso de cobre nativo martilleado (no fundido) y con una incidencia nula en la economía de la época por su escasez—, el gran desarrollo de la metalurgia coincide con la aparición de documentos escritos y el nacimiento de las grandes civilizaciones. Por tanto estamos ya en la Historia estrictamente hablando.
[editar] La Prehistoria en América
La Edad de Piedra es mucho más tardía sin que todavía se haya averiguado exactamente cuándo comienza. La teoría más aceptada es que el poblamiento humano de América se produjo desde Siberia a través de Estrecho de Bering: algunos datos apuntan a un poblamiento muy temprano, al menos desde hace unos 50.000 años. Otros creen, en cambio, que sólo hay pruebas para afirmar que los seres humanos llegaron hace unos 14.000 años o poco más. En cualquier caso, el aislamiento de América respecto a otros continentes fue casi absoluto (aunque se sabe que hubo varias migraciones a los largo de la Prehistoria), lo que justifica que no se emplee la periodización tradicional, sino otra específica adecuada a la realidad arqueológica de este gran continente. En 1958, los arqueólogos Gordon Willey y Philip Phillips propusieron las siguientes etapas:
[editar] Periodo Lítico o Paleoindio
Podría equipararse al Paleolítico Superior europeo, comprende desde la llegada de los primeros americanos (con una fecha variable, según el paradigma teórico defendido) hasta el comienzo del Holoceno. Dentro de este periodo hay dos fases:
- Fase de cazadores-recolectores indiferenciados: caracterizado por una industria lítica arcaizante (cantos tallados, lascas musteroides, bifaces...); los restos son muy escasos pero pueden ponerse ejemplos datados por encima de los 30 000 años de antigüedad en todo el continente, desde Topper (en Estados Unidos) hasta Pedra Furada (en Brasil), pasando por Tlapacoya (en México) o Monte Verde II (en Chile).
- Fase de las Puntas de proyectil: Estaríamos ante una cultura de tecnología lítica muy avanzada y con una economía basada en la caza de piezas de mediano y gran tamaño. Aparece hace unos 13 000 años y se caracteriza por diversos tipos de puntas de lanza foliáceas finamente elaboradas, las más famosas son las de la cultura Clovis (Nuevo México), aunque, por supuesto, hay muchas más. A destacar, por situación geográfica, la Cueva Fell (en Tierra del Fuego, Chile), cuyas puntas, llamadas de «cola de pescado», se datan en el 7000 adC.
[editar] Periodo Arcaico
Al terminar la última glaciación, se produciría la transición a la agricultura del maíz a partir de la recolección intensiva de vegetales. También aparecen los primeros poblados estables y numerosas culturas que viven de la explotación intensiva de recursos del mar, cuyos restos más típicos son los concheros, grandes montones de desperdicios de conchas de moluscos. Esta transición fue más intensa en México y en el centro-norte de los Andes (las dos zonas nucleares fundamentales de América). Concretamente en los Andes sobresale la cultura de Caral (Perú), con una fecha inicial superior al 2600 adC.
[editar] Periodo Formativo
Sería el equivalente a la Protohistoria europea, pero más dilatada; inmediatamente después de esta fase aparecen las primeras formas de escritura y las grandes civilizaciones clásicas como la de los Mayas o los Moche. Evidentemente, destaca por novedades como la agricultura, la ganadería, la cerámica... Entre los 4000 adC y el comienzo de nuestra Era. También se produce la aparición de las primeras sociedades jerarquizadas con formas de gobierno relativamente complejas; de hecho, hay grandes civilizaciones como la de los Olmecas en Mesoamérica y la Cultura Chavín en Sudamérica, que llegan a dominar extensos territorios y a construir importantes centros urbanos en torno a santuarios dedicados al Dios Jaguar. Otras culturas reseñables son las de los Anasazi y sus similares (Arizona), así como los constructores de Montículos de Norteamérica.
[editar] El umbral de la historia americana
En América, la utilización de cobre nativo se remonta hacia el 900 adC; poco después comienza una metalurgia auténtica, basada en cobre y, sobre todo, oro y plata. El bronce no aparece hasta poco antes del año 900. El hierro no se conoció hasta la llegada de los europeos. Arriba se explica que con las fases finales de los olmecas, al comenzar nuestra era, nace la escritura en Mesoamérica estamos, pues, entrando ya en la Historia.
No obstante, amplias zonas americanas siguen siendo habitadas por pueblos semisedentarios, cazadores recolectores que, generalmente, conocen la cerámica, la ganadería y la agricultura de subsistencia. A veces, estas comunidades primitivas han sabido convivir con las civilizaciones agro-alfareras y resistir a la colonización. A pesar que de fueron, y son, arrinconados, discriminados y maltratados, han logrado subsistir, incluso han evolucionado, no sólo por influencias externas, sino también motu proprio. Sus culturas son tesoros a conservar, sin contar con que, en tanto que personas, les protegen los derechos humanos; podrían ser consideradas pueblos protohistóricos o primitivos. Por otra parte, la mayoría de ellos eran sedentarios o semisedentarios antes de la invasión del hombre blanco, pero la colonización y sus desastrosas consecuencias, provocaron una fuerte degeneración cultural y obligaron a muchos de ellos a volver al nomadismo, para escapar de las persecuciones. Otras veces, los pueblos sin hogar, desplazados por los colonos, tenían conflictos con otros indígenas a quienes tenían que disputarles el territorio, disputas que, a menudo eran alimentadas por el Hombre Blanco o que se mezclaban con las guerras que éste provocaba.
No obstante, no todo es oscuridad, a menudo, los colonizadores europeos, o sus descendientes criollos, se interesaron honrada y desinteresadamente en los indígenas, describiendo sus culturas como marginales, y en situación de decadencia; pero fue su presencia la que provocó esa marginalidad, la degradación de su modo de vida y el empobrecimiento de sus tradiciones, de manera que no estaban viendo sino una sombra de lo que fueron.

[editar] La Prehistoria en Europa
Es innegable que Europa, durante toda su Prehistoria, fue tributaria de los avances de África y Oriente Medio. Si exceptuamos la cultura Musteriense y quizá la Auriñaciense junto con el desarrollo del Arte paleolítico; además de la Cultura megalítica o la Cultura del vaso Campaniforme, todos los progresos registrados en esta fase de la Historia europea son importaciones foráneas. Esta afirmación podría considerarse excesivamente difusionista, pero sólo la aparición de la cultura clásica grecorromana pone a Europa a la altura de las grandes civilizaciones de otros continentes.[12]
[editar] La Edad de Piedra europea
La Edad de la piedra europea sigue dividiéndose en tres etapas, siguiendo las propuestas de John Lubbock en 1865 que separó el Paleolítico y el Neolítico. A éstas se unió el Mesolítico, gracias al descubrimiento del Tardenoisiense por Gabriel de Mortillet etre 1885 y 1897.[13] Más tarde las tres edades de la piedra fueron precisadas y enriquecidas por las propuestas del abate Breuil en 1932. Desde entonces, aunque se hayan cambiado los cuadros de referencia y muchos conceptos erróneos, la división apenas ha sufrido alteraciones relevantes.
- Paleolítico, la primera fase, o Edad Antigua de la Piedra: Es el periodo más antiguo y largo de la historia europea; comenzaría hace aproximadamente un millón de años con la llegada de los primeros humanos (bien Homo ergaster, bien Homo antecessor). Durante el Paleolítico europeo se suceden, después, otros tipos: Homo heidelbergensis, Homo neanderthalensis y Homo sapiens sapiens; este último vino a través de otra migración provocando la extinción de los neandertales hace 50.000 años. Paralelamente a la evolución humana se produce una evolución cultural: durante el Paleolítico Inferior la cultura dominante en Europa es el Achelense; en el Paleolítico Medio tenemos el Musteriense (propia del hombre de Neandertal), quizá el Châtelperroniense sea un epígono de este tipo humano. Con la llegada del hombre moderno[14] se suceden una serie de culturas como el Auriñaciense, el Gravetiense, el Solutrense y el Magdaleniense. Otros elementos importantes para comprender el Paleolítico son las continuas oscilaciones climáticas llamadas glaciaciones, el predominio de la economía cazadora recolectora y la aparición del Arte al mismo tiempo que llega el hombre moderno.
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- Epipaleolítico/Mesolitítico, la fase intermedia o Edad Media de la Piedra: se refiere al periodo que transcurre desde la retirada del último glaciar (hace unos 12.000 años), hasta la llegada del Neolítico (hace unos 5.000 años). Actualmente se discrimina entre culturas epipaleolíticas (aquellas que mantienen el modo de vida propio del Paleolítico, sin cambios sustanciales, como ocurre con el Aziliense, por ejemplo), de las denominadas culturas mesolíticas (aquéllas que muestran una tendencia a evolucionar hacia la sedentarización y otros rasgos propios de lo que luego será el Neolítico, tal es el caso del Tardenoisiense).
- Neolítico, la última fase o Edad Moderna de la piedra: el Neolítico llega a Europa desde el Próximo oriente a través de los Balcanes y la cuenca Mediterránea en el sexto milenio aunque hay constancia, ya en el VII milenio adC de culturas neolíticas (o protoneolíticas) sin cerámica y sin hachas pulimentadas en la zona de los Balcanes: se trata de pueblos con una agricultura rudimentaria, itinerante; ganadería, caza, pesca y recolección, y numerosas pervivencias epipaleolíticas (hábitats en cuevas, utillaje, etc.). En Chipre, la zona griega y los Balcanes es donde aparece el primer neolítico europeo, muy influido por el anatólico. Aunque los primeros poblados sedentarios son muy pequeños, pronto de desarrolla una cultura con yacimientos como Sesklo o Nea Nikomedia, ambos sobre elevaciones del terreno, con murallas y bastiones y, en su interior, construcciones rectangulares con un vestíbulo de acceso. En la cultura material destaca la cerámica pintada y las figurillas femeninas. En el Mediterráneo occidental se sospecha la existencia de una fase precerámica fundamentalmente ganadera y aferrada a los hábitats en cueva, la primera gran civilización panmediterránea plenamente neolítica es la de Cerámicas impresas Cardiales (verde claro en el mapa). Probablemente un pueblo de pescadores identificable por sus típicas cerámicas decoradas con impresiones de conchas de berberecho (Cardiidae) que aparecen tanto en la orilla africana como en la europea, desde Dalmacia a la península Ibérica. En el quinto milenio otra oleada neolitizadora penetra en Europa a través del Danubio, se caracteriza por la llamada Cerámica de bandas (pardo claro en el mapa), y su influencia se extiende desde lo que hoy es Hungría hasta los actuales Países Bajos. La cerámica de bandas está decorada en frisos superpuestos con motivos diversos, destacando los meandros, las volutas y las formas angulosas. Esta cultura habita en poblados fortificados, algunos de gran tamaño (hasta 40 hectáreas). Existen otras culturas menos homogéneas que no pueden tratarse en un artículo general como éste.
- El caso es que, antes del año 4000 adC toda Europa está neolitizada; es entonces cuando se produce un cambio fundamental en las culturas europeas: aparece simultáneamente en varias regiones atlánticas (desde Portugal a Dinamarca) la civilización de los constructores de megalitos. Esta cultura sobrepasa los límites de la Edad de la Piedra ya que se perdura durante el Calcolítico (en una fase que se ha denominado Neo-Eneolítico, por la dificultad de establecer una división clara). El fenómeno megalítico evoluciona hasta el 2500 adC, ya que, como hemos dicho, perdura durante la edad de los metales, sobre todo en las islas Británicas) llegando, al final de su existencia a construir los monumentos más impresionantes (vg. Stonehenge). Los constructores de megalitos vivían en poblados fortificados situados en lugares de fácil defensa (como colinas) lo que revela las contradicciones internas de este gran horizonte cultural.

