Ruanda

Ruanda

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Repubulika y'u Rwanda
République Rwandaise
Republic of Rwanda

República de Ruanda
Bandera de Ruanda Escudo de Ruanda
Bandera Escudo
Lema: Ubumwe, Umurimo, Gukunda Igihugu
(kinyarwanda: Unidad, Trabajo, Patriotismo)
Himno nacional: Rwanda Nziza
 
Situación de Ruanda
 
Capital
 • Población
 • Coordenadas
Kigali
237.782 (2006)
1° 57′ S 30° 4′ E
Ciudad más poblada Kigali
Idiomas oficiales Francés, kinyarwanda, Inglés
Forma de gobierno República Presidente
Paul Kagame
Bernard Makuza
Independencia
 • Fecha
De Bélgica
1 de julio de 1962
Superficie
 • Total
 • % agua
Fronteras
Puesto 144º
26.338 km2
5,3%
893 km
Población
 • Total
 • Densidad
Puesto 91º
8.648.248 (2006 est.)
281 hab/km2
PIB (nominal)
 • Total
 • PIB per cápita

n/d
n/d
PIB (PPA)
 • Total (2003)
 • PIB per cápita
Puesto 123º
USD 10.462 millones
USD 1.268
IDH (2007) 0,452 (161º) – Bajo
Moneda Franco ruandés ($, RWF)
Gentilicio Ruandés
Huso horario
 • en verano
UTC+2
UTC+2
Dominio Internet .rw
Prefijo telefónico +250
Prefijo radiofónico 9XA-9XZ
Código ISO 646 / RWA / RW
Miembro de: ONU, UA

La República de Ruanda, o simplemente Ruanda, es un país de África Central. Limita con Uganda, Burundi, la República Democrática del Congo y Tanzania. Es un pequeño país ubicado en la región de los Grandes Lagos de África; conocido como las "nieblas de África", también por su fauna salvaje, principalmente por sus gorilas de montañas, por sus ciudades típicas y por los parques nacionales y parajes naturales que ofrece su paisaje montañoso. Su terreno fértil y montañoso que le da el título de "Tierra de mil colinas" (en francés: Pays des Mille Collines /pei de mil kɔ.lin/) debe soportar las poblaciones más densas del continente africano.

La dependencia en la agricultura de subsistencia, la densidad demográfica alta y en aumento, disminuye la fertilidad de suelo y el clima incierto hace de Ruanda un país donde la desnutrición crónica es extendida y la pobreza endémica.Es recordado hoy día por las sangrientas guerras que lo azotaron recientemente y particularmente por el genocidio ocurrido en 1994 fecha en al cual las muertes superan el millón de personas.

Tabla de contenidos

[editar] Historia

Artículo principal: Historia de Ruanda

En un principio el territorio ruandés estaba habitado por los pigmeos twa, que se dedicaban especialmente a la caza. En el siglo XI, estos recibieron a los hutus, que se establecieron de forma sedentaria y convivieron con ellos en paz. En el siglo XIV llegaron granjeros tutsis a la zona y pasaron a formar parte de una sociedad constituída por twas y hutus. En el siglo XVI los tutsis comienzan una campaña militar contra los hutus y se convierten en señores de la mayoría hutu en algo así como una sociedad de señores feudales con un rey, mwami. A finales del siglo XIX, los alemanes conquistaron el país. Tras la Primera Guerra Mundial la Sociedad de Naciones entregó el territorio a los belgas y tras la Segunda Guerra Mundial la ONU con ayuda belga pasaría a dominar el territorio. Los belgas agudizaron las diferencias de clase señalando a un tutsi con menos de diez vacas como un hutu y consecuentemente imponiéndole trabajos forzados. Hasta 1950 la educación era disponible solo para los tutsi.

El Rey Kigari V, que había gobernado durante cerca de tres decenios murió en 1959 y los tutsi etnocéntricos obtuvieron el poder. Esto contribuyó a una serie de rebeliones de los hutu, que demandaban igualdad de derechos, en las cuales decenas de miles de tutsi perecieron. En 1961, con el apoyo de los colonos Belgas, la mayoría hutu tomó el control del gobierno, aboliendo la monarquía tutsi y declarando a Rwanda una república.

La independencia de Rwanda no fue reconocida internacionalmente hasta el primero de julio de 1962, cuando Rwanda y su vecino Burundi lograron formalmente su independencia.

Más de la mitad de los tutsi de Rwanda huyeron del país entre 1959 y 1964. El general Juvenal Habyarimana, de la etnia hutu, tomó el poder en un Golpe de Estado en 1973 en medio de otro período de conflicto étnico. Habyarimana logró triunfar en la guerra civil y permaneció como presidente; para 1978 promulgó una nueva constitución.

Habyarimana tenía un control absoluto sobre el país, además de ser presidente del país dirigía al partido político hegemónico y era el jefe supremo de las fuerzas armadas. Gracias a este control fue reelecto en 1983 y 1988.

En octubre de 1990 rwandeses exiliados opositores al régimen de Habyarimana, organizados en el Frente Patriótico Rwandés (FPR), invadieron Ruanda con el apoyo de Uganda e iniciaron una guerra civil para derrocar al régimen. Habyarimana fue flexible e inició una serie de reformas políticas que derivaron en la redacción de una nueva constitución en 1991.

Pero desde 1991 el régimen de Habyarimana había incrementado la represión a la población en una guerra de baja intensidad para acabar con la rebelión, utilizando al racismo como eje instigando y encubriendo las masacres masivas de tutsi.

Los asesinatos fueron perpetrados por grupos paramilitares (principalmente la interahamwe y la impuzamugbi, grupos originalmente organizados en el sector juvenil de los partidos políticos hutu). Los paramilitares hutu eran más de 30.000, recibieron entrenamiento militar del ejército ruandés y el apoyo/encubrimiento del régimen de Habyarimana.

A través de la Estación de radio "Des Mille Collines", una estación privada, se difundía impunemente la propaganda racista y genocida en contra de los tutsi. La radio en Rwanda tiene un papel central en la comunicación, ante el pobre desarrollo de los periódicos y la escasa penetración de la televisión. La Estación "Des Mille Collines" alentaba en su programación diaria a los hutu a asegurarse de que los niños TUTSI también fueran asesinados y a llenar las tumbas cavadas para enterrar a los tutsi. La radio también inició una campaña en contra del FPR y de todos los partidos de oposición.

El gobierno de Habyarimana introdujo nuevamente las tarjetas de identidad étnica, usadas por los belgas en los años 30. Estas tarjetas permitieron a los paramilitares elegir fácilmente a sus víctimas. Los paramilitares pronto cerraron carreteras y revisaban a cada persona que pasaba para eliminar a los tutsi.

El gobierno creó además listas de personas que deberían ser asesinadas, identificando en ellas a los partidarios de la transición política, a los adversarios políticos, a aquellos involucrados en el movimiento de Derechos Humanos, etc. Incluso algunos hutu proclives a la reforma fueron condenados a muerte. En esas listas se incluía a la totalidad de la población tutsi.

En abril de 1992 se integró un gabinete de transición multipartidista para gobernar el país. Las medidas tomadas propiciaron la firma de un acuerdo de paz entre el gobierno de Habyarimana y los rebeldes del FPR en Arusha, en agosto de 1993.

El 6 de abril de 1994, el avión en que viajaba el presidente Habyarimana fue derribado por un misil. Durante los dos meses siguientes, los militares y milicias Interahamwe hutu asesinaron a unos 800.000 tutsis y hutus opositores. El FPR inició otra invasión, capturando el norte del país en julio. Las fuerzas francesas controlaban el sur, finalizando la guerra el 16 de julio. (Ver el genocidio de Ruanda).

Unos 2 millones de hutus se exiliaron temiendo las represalias tutsis. La mayoría han regresado, aunque otros (sobre todo milicianos) han permanecido en la República Democrática del Congo, interviniendo en la guerra civil de este país.

Actualmente Ruanda está considerada como un lugar seguro para los turistas y la violencia parece haber cesado mientras los refugiados continúan volviendo al país. Desde 2001, Ruanda confía en la producción de café que cuenta con grandes inversores para reconciliar a hutus y tutsis y, sobre todo, para generar desarrollo en el país. El éxito del café ha sido evidente y el gobierno planea que en 2008 todo el café sea de especialidad.

[editar] Gobierno y política

Artículo principal: Gobierno y política de Ruanda

Tras la victoria militar de julio de 1994, el Frente Patriótico Ruandés organizó una coalición similiar a la establecida por Juvenal Habyarimana en 1992, basada en los acuerdos de Arusha. Sin embargo, el partido de Habyarimana fue prohibido.

Las organizaciones políticas estuvieron prohibidas hasta 2003.

En septiembre de ese año se celebraron elecciones legislativas. Según un informe de la ONU de 2005 que compara la distribución por sexos de los parlamentos de las naciones soberanas, el ruandés es el parlamento más equilibrado, con un 48,8% de mujeres (la media está en el 15,9%).

[editar] Organización político-administrativa

Ruanda está dividida en 5 provincias, que desde el 1 de enero de 2006 sustituyen a las anteriores 12:

[editar] Geografía

Artículo principal: Geografía de Ruanda
Mapa de Ruanda.
Mapa de Ruanda.

Ruanda es un país interior que se encuentra en el este de África. Limita al norte con Uganda, al sur con Burundi, al este con Tanzania y al oeste con la República Democrática del Congo. La frontera con la República Democrática del Congo está establecida en gran medida por el lago Kivu (ver República Democrática del Congo). Es un país muy accidentado, por lo que se le conoce como el país de las mil colinas.

[editar] Transporte

Artículo principal: Transporte en Ruanda
Una pequeña flota de colectivos en un departamento de transportes en Kigali.
Una pequeña flota de colectivos en un departamento de transportes en Kigali.

El sistema de transporte en Ruanda se centra principalmente alrededor de la red de carreteras, con caminos pavimentados construidos por obreros chinos entre la capital, Kigali y la mayor parte de otras ciudades principales y ciudades en el país. Ruanda también es unida por la carretera con otros países en África, vía por la que la mayoría de importaciones del país y exportaciones es hecha. El país tiene un aeropuerto internacional en Kigali, sirviendo una línea nacional y varias internacionales, y también ha limitado el transporte de agua entre los puertos sobre el Lago Kivu. Una cantidad grande de inversión en la infraestructura de transporte ha sido hecha por el gobierno desde el genocidio de 1994, con la ayuda de la Unión Europea, China, Japón y otros.

La forma principal de transporte público en el país son los colectivos, con rutas expresas que unen las ciudades principales y servicios locales que sirven a la mayor parte de pueblos a lo largo de las carreteras principales del país. Los servicios de omnibus están disponibles a varios destinos en países vecinos. En 2006, los chinos propusieron financiar un estudio para la construcción de un ferrocarril que una desde Bujumbura en Burundi a Kigali en Ruanda a Isaki en Tanzania.

[editar] Clima

Ruanda es un país tropical cuya altura hace que el clima sea templado. En las montañas, se presentan heladas y nevadas. La temperatura media en la zona del Lago Kivu, a una altura de 1463 metros, es de 23 grados celsius. Ruanda es considerada la capital mundial de las tormentas eléctricas debido a la intensidad con que se presentan durante sus dos temporadas de lluvias de febrero-marzo y septiembre-diciembre. Las precipitaciones anuales promedian los 830 milímetros, pero en general más pronunciadas en el oeste y las montañas del noroeste que en la sabana oriental.

[editar] Ecología

WWF divide Ruanda entre tres ecorregiones:

[editar] Economía

Artículo principal: Economía de Ruanda

Ruanda se basa en una economía de subsistencia que ocupa al 90% de la población. El país carece de recursos naturales y minerales de importancia, además de sufrir constantemente de sequías y un pobre desarrollo tecnológico. Todo esto hace que tenga una dependencia económica significativa con Bélgica Las principales exportaciones son el café arábigo y el . La minería es la segunda actividad del país, destacando la casiterita de donde se extrae estaño, además de pequeñas cantidades de berilio. La unidad monetaria del país es el franco ruandés

[editar] Cultura

Artículo principal: Cultura de Ruanda

El genocidio rwandés

En la segunda quincena del mes de abril de 1994, las distintas personalidades de la comunidad internacional empezaron a utilizar el término “genocidio” para calificar el conflicto fratricida rwandés. En su audiencia general en el Vaticano el 27 de abril de 1994, el Papa Juan Pablo II instó a quienes tuvieran responsabilidad en la guerra de Rwanda a buscar una forma de parar el “genocidio”. Más tarde, en una entrevista televisada, el 4 de mayo, Buttros Buttros Ghali, secretario general de la ONU, se sirvió del mismo término para referirse a las matanzas que los grupos radicales estaban llevando a cabo contra la población civil. También el primer ministro francés, Alain Juppé, retomó el término “genocidio” para calificar la catástrofe rwandesa, el 15 de mayo de 1994, al término de una reunión del Consejo de Ministros de la Unión Europea. Mientras tanto, los Estados Unidos de América seguían oponiéndose a la utilización de este término para hablar del conflicto rwandés, optando en su lugar por una palabra que no les exigiera una gran responsabilidad. Matanzas sí, genocidio no.

1. Sentido del término “genocidio”

La palabra “genocidio” fue creada y propagada por Raphael Lemkin, un judío polaco, en 1944, a partir de los términos “genos” (en griego significa familia, tribu o raza) y “-cidio” (del latín –cidere o caedere que significa matar). Con este término, Lemkin quería conceptuar las matanzas o asesinatos masivos por motivos raciales, nacionales o religiosos. Más tarde, la palabra “genocidio” fue definida por la Organización de las Naciones Unidas como “negación del derecho de existencia de los grupos humanos, del mismo modo que el homicidio es la negación del derecho a la vida de los seres humanos individuales”. Esta definición cristalizó en la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en su resolución 260 A (III), del 9 de diciembre de 1948, y que entró en vigor el 12 de enero de 1951 y fue firmada por el gobierno del presidente Habyarimana el 16 de abril de 1975.

En términos jurídicos, tres elementos son constitutivos del delito de genocidio: dos objetivos y uno subjetivo. El primer elemento objetivo es la existencia de un grupo nacional, étnico, racial o religioso. El segundo elemento objetivo es la realización de cualquier de los siguientes actos enumerados en el artículo 2 de la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio (matanza de miembros del grupo humano, lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo, sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que pueden acarrear su destrucción física total o parcial, medidas destinadas a impedir los nacimientos en el seno del grupo, y traslado por fuerza de niños del grupo a otro grupo). El tercer elemento es subjetivo: la intención clara y definida de destruir, total o parcialmente, a cualquiera de los grupos mencionados.

2. Cifras al servicio de una palabra

Según el Informe de las Naciones Unidas sobre el genocidio rwandés, 800.000 personas murieron a consecuencia del conflicto rwandés. Las víctimas del genocidio serían los tutsi y hutu moderados. Ésta es la tesis mediática, oficialmente aceptada por la comunidad internacional. Sin embargo otras fuentes ofrecen cifras diferentes. Recordemos solamente dos fuentes. La periodista Colette Braeckman, investigadora sobre la guerra de Rwanda, habla de un millón de muertos en cien días. James Gasana, ex ministro en el gobierno de Habyarimana, exiliado en Suiza desde 1993, habla de tres millones de muertos. Corrobora su estimación el informe del Ministerio del Interior del gobierno rwandés, División del censo de la población en diciembre de 1994, que estima que el número de víctimas, desde el comienzo de la guerra en 1990 hasta diciembre de 1994 era de dos millones de muertos. Analicemos un poco estas cifras. Según el censo rwandés de 1990, los rwandeses eran seis millones. De ellos, el uno por ciento eran twa (60.000), el quince por ciento tutsi (900.000) y el ochenta y cuatro por ciento eran hutu (5.040.000). Si la ONU reconoce que murieron 800.000 rwandeses, la mayoría de ellos tutsi, a finales de 1994 sólo quedaban en Rwanda unos 100.000 tutsi. Pero como el censo actual afirma que los twa siguen siendo 1%, los tutsi un 14% y los hutu un 85 %, siendo el total siete millones de rwandeses, en la guerra no habrían muerto más que 100.000 hutu moderados, presuponiendo que ningún hutu radical haya sido asesinado. Sin embargo las cifras apuntan en el sentido contrario: en las provincias de Byumba y Ruhengeri habrían muerto, solamente desde octubre 1990 hasta febrero 1993, unas 20.000 hutu en manos del Frente. Y los testimonios de los desplazados, muchos de ellos concentrados durante largos meses de sufrimiento en el campo de Nyacyonga, no recuerdan la llegada del Frente en sus colinas como una llegada limpia, sin terror ni matanzas organizadas. Pongamos sólo dos ejemplos que demuestran la complejidad de las cifras. El sacerdote Santos Ganuza, un misionero navarro destinado en la parroquia de Kiziguro (Kibungo) en 1994 asegura que en su parroquia murieron los tutsi en manos de la milicia y los hutu en manos del Frente: “fui muchos años rector de una parroquia, en el este del país. En abril de 1994 llegaron los Interahamwe y mataron a unos 1.000 tutsi que se habían refugiado en la iglesia, sin que yo pudiera hacer nada para evitarlo. Pocos días después, llegaron los militares tutsi y mataron a 10.000 hutu. Las televisiones occidentales proyectaron las imágenes de estos hutu asesinados en mi parroquia, identificándolos como a tutsi”. Y antes de morir en manos del Frente, otro misionero español, el P. Joaquín Vallmajó, decía que tanto el Frente como el ejército de Habyarimana no respetaban los derechos humanos: “se dan todas las condiciones para que estalle un conflicto social que algunos políticos alientan para pescar en río revuelto. ¿Y el "Frente Patriótico Ruandés"? Son todavía peores. Unos no "desmerecen" de los otros”. Por eso algunos, sin negar la existencia del genocidio, hablan del doble genocidio o contragenocidio. En efecto, el número de hutu asesinados por los tutsi civiles armados y por el Frente está muy silenciado por la comunidad internacional. El auto del juez de la Audiencia Nacional con sede en Madrid (Madrid, 06 de febrero de 2007), Fernando Andreu Merelles revela la existencia de informes en los que se recogen la matanza, por parte del Frente, de más de 30.000 personas de etnia hutu, en tan solo dos meses, en Byumba, Ruhengeri y Gisenyi; la realización de listas nominativas y detalladas de concretamente 104.800 personas asesinadas por el Frente al llegar al poder, y otras 312.726 personas asesinadas de forma selectiva y deliberada de las que se tenía conocimiento, pero no de forma tan exhaustiva, y según el siguiente detalle:

-Kigali capital: 19.331 personas; -Kigali rural: 37.410 personas; -Gitarama: 39.912 personas; -Butare: 33.433 personas; -Gikongoro: 17.545 personas; -Cyangugu: 16.360 personas; -Kibuye: 23.775 personas; -Gisenyi: 3.100 personas; -Ruhengeri: 8.750 personas; -Byumba: 73.365 personas; -Kibumgo: 39.745 personas.

Hasta ahora se ha descubierto 173 fosas comunes repartidas por todo el país, así como diferentes métodos de desaparición de cadáveres, como incineración tras su transporte en camiones a lugares de prohibido acceso para miembros de la MINUAR o de las ONG u observadores internacionales de Derechos Humanos, así como el lanzamiento de los cuerpos a los ríos y lagos. Para llegar a la capital rwandesa desde el norte (Byumba), el Frente estableció un corredor desde la localidad de Kisaro, siguiendo por Buyoga, Muyanza, Mugambazi, Rutongo, Kabuye, Gisozi y Kinyinya (Kigali). El campo de desplazados de hutu de Nyacyonga se quedó atrapado en manos del Frente que impidió la huída de los desplazados. El Frente disparó contra ellos con armas pesadas posicionadas en el monte Jali, produciendo miles de muertos.

Tras expulsar las FAR de Kigali, los guerrilleros realizaron operaciones sistemáticas de limpieza de población hutu, dejando vacías numerosas localidades. En algunas provincias los cadáveres fueron quemados o enterrados en los campos militares; en otras provincias los cadáveres fueron traslados en camiones hasta las fosas comunes o crematorias. Se calcula que sólo en Masaka, entre julio de 1994 y los primeros meses de 1995 se asesinó a mas de 50000 hutu. Lo mismo pasó en otras provincias, por ejemplo en el norte. El 23 de abril de 1994, unas 2500 personas fueron concentradas por el Frente en el Estadio de fútbol de Byumba, y después de conminarles a tenderse en el suelo, los guerrilleros abrieron fuego contra las mismas. El 25 de abril de 1994, el Frente inició una operación de búsqueda y selección de refugiados hutu intelectuales, autoridades, jóvenes y hombres válidos, para proceder a su ejecución. El 26 de abril de 1994 el Frente realizó una operación en las escuelas primarias de Kibali, Kageyo, Mesero, Kisaro y Muhondo en donde se reunía por la fuerza a la población civil de cada localidad, para disparar indiscriminadamente contra la misma, causándose más de 1.500 muertes.

Según Amnistía Internacional, solamente entre enero y agosto de 1997, al menos 6.000 hutu fueron asesinados por el ejército de Kagame. Muchas de las víctimas formaban parte de los refugiados que fueron devueltos a la fuerza por los gobiernos congoleño y tanzano. Las conclusiones de Amnistía Internacional son rotundas: “en enero y febrero de 1997 se produjeron varios sucesos en los que decenas de refugiados hutu que habían regresado a Rwanda murieron en manos de civiles tutsi”.

3. La manipulación de la palabra “genocidio”

Esta palabra tabú para la ONU aparece, por primera vez, el 8 de junio 1994 en su resolución 925. Antes se hablaba simplemente de “violencias generalizadas” (resolución 912 del 21 de abril de 1994) o de “numerosas matanzas de civiles” (resolución 918 del 17 de mayo 1994).

En los meses siguientes a la victoria del Frente, nadie se atrevía a plantear preguntas sobre el genocidio en Rwanda. Sólo se hablaba del genocidio de los tutsi en manos de los hutu, como si ninguno de los hutu hubiera sido asesinado durante la guerra. Al principio se habló de un millón y medio de tutsi asesinados por la milicia Interahamwe. Y cuando era más que evidente que eso era matemáticamente imposible (no había tantos tutsi en Rwanda en 1994), se rebajo la cifra a un millón. Aún así las cifras no encajan. Suponiendo que hubiese un millón de tutsi, ninguno habría sobrevivido y todos los que están ahora en Rwanda serían antiguos exiliados. Como la realidad de las colinas rwandesas desmentía esta teoría, una nueva clase de la población fue inventada y señalada como víctima de los hutu radicales: “los hutu moderados”. Por supuesto que en “los hutu moderados” no se incluyen los que murieron en manos del Frente o de tutsi armados como los 4.000 desplazados de Kibeho.

¿Por qué se insiste en falsear la realidad recordando solamente las víctimas de un bando, el bando vencedor? La única respuesta es que el gobierno del general Kagame quiere imponer una visión fácilmente comprensible: malos y buenos, asesinos y víctimas, hutu y tutsi. Una vez establecida esta diferenciación, y jugando con el registro emocional y la indiferencia de la comunidad internacional, el genocidio se convierte en una verdad sagrada, de tal manera que un simple cuestionamiento aparece como un ataque intolerable. De hecho, tras la aparición de varios libros de carácter negacionista, los defensores del gobierno de Kagame recurren a la filosofía del Tribunal Penal Internacional por Rwanda creado por el mismo organismo que permitió los asesinatos masivos al retirar los cascos azules en los momentos más críticos, y razonan que no se puede cuestionar la noción de genocidio en Rwanda porque los artículos 2 y 6 del Estatuto de este Tribunal sostienen que sólo constituye un genocidio los “actos cometidos con la intención de destruir total o parcialmente un grupo nacional, étnico o religioso” y este grupo es la etnia tutsi. El TPIR sostiene que se cometió un "genocidio" con los tutsi ruandeses y ningún otro "grupo" ruandés a parte de los tutsi fue víctima de actos que tenían por objetivo su destrucción "en tanto que tutsi". De ahí que no sea razonable, para el TPIR, sostener que ha habido otros genocidios en Rwanda. Sin embargo, a pesar de esta “verdad penal”, todos sabemos que la guerra de Rwanda empezó el 1 de octubre de 1990 por la invasión del país desde Uganda por un grupo de tutsi que habían formado parte, durante muchos años, del ejército gubernamental ugandés. Y todos sabemos que desde octubre 1990, tanto los tutsi como los hutu fueron víctimas de las locuras de los distintos grupos armados. Sabemos que radicales o moderados los hay entre los tutsi como entre los hutu. Sabemos que muchos tutsi sobrevivieron gracias a los hutu que los escondieron y los alimentaron. Y sobre todo sabemos que en los campos de refugiados de Congo, Tanzania y Burundi perecieron millares de refugiados bajo hambre, cólera y cañones del Frente Patriótico Rwandés.

[editar] Enlaces externos

Los medios de comunicación han creado una imagen de los milicianos Interahamwe que no corresponde con la realidad vivida en Rwanda. Cuando se habla de ellos se los asocia directamente a los hutu y se los llama “los que matan juntos”. No se habla de sus motivaciones, de sus desesperaciones y de sus imitadores. Simplemente son, en la conciencia internacional, los genocidas de los tutsi y hutu moderados.

Etimológicamente, la palabra Interahamwe viene del verbo “gutera-hamwe” y significa “los que unen sus fuerzas para realizar un trabajo en común”. Pero la manipulación hizo que se entendiera como “los que matan juntos”. Esta palabra fue muy utilizada en la propaganda del gobierno de Habyarimana antes de la guerra para convocar a los rwandeses a trabajar juntos en la construcción del país a través de los trabajos comunitarios llamados “umuganda”.

A priori, ser Interahamwe no significa ser criminal, y mucho menos todo hutu es Interahamwe. Es cierto que la milicia progubernamental se llamó Interahamwe, y es cierto que esta milicia perpetró muchas matanzas tanto en el bando de los hutu como, sobre todo, en el bando de los tutsi. Fue creada a la sombra de quienes creían que las acciones del ejército para expulsar a los invasores eran insuficientes y aprovecharon la carga social del término Interahamwe para contrarrestar la fuerza de los Inkotanyi (combatientes intrépidos). Los milicianos se convirtieron en auténticos garantes de la seguridad del pueblo en ausencia de los soldados y gendarmes que estaban en los frentes (el mismo Kagame, en sus primeros años al poder, creó un cuerpo con la misma filosofía, el “Local defense” para defender a los civiles).

Los creadores de la milicia Interahamwe estaban convencidos de que el gobierno de Habyarimana no hacía nada contra los cómplices de los guerrilleros (ibyitso), muchos de ellos tutsi. Está confirmado que los milicianos elaboraron listas clandestinas de hutu y tutsi colaboradores de los Inkotanyi, y a muchos de ellos los asesinaron en cuanto tuvieron las vías libres. Hay que tener en cuenta que con la desaparición de los altos mandos del ejército junto al presidente en el atentado, los soldados perdieron la motivación para combatir a los rebeldes y empezaron a huir del frente y a desobedecer las órdenes de sus superiores. Los únicos motivados para combatir a los rebeldes, incluso sin experiencia militar, fueron los Interahamwe.

Temidos por los militares del gobierno, odiados y perseguidos por los Inkotanyi de Kagame, los milicianos se convirtieron en auténticos protectores de los civiles desorientados. De hecho, en los días previos a la victoria de Kagame el país se quedó completamente en manos de ellos. Aprendieron con prisa los métodos de los guerrilleros y sembraron el mismo terror que infundía el Frente Patriótico Rwandés a su paso. Los choques más violentos que recuerdan los rebeldes de Kagame no fueron precisamente a su encuentro con el ejército traicionado por sus mandos que negociaban con el Frente la rendición, sino con los milicianos que se consideraban capaces de ganar la victoria. En algunas zonas, los milicianos se enfrentaban al mismo tiempo al ejército gubernamental y a los invasores de Kagame. La guerra se saldó con muchos muertos, civiles, militares, milicianos y guerrilleros. Después de la victoria de éstos últimos en julio de 1994, moralmente no era aceptable por nadie que una victoria hubiera costado tantas vidas humanas. Había que explicar el porqué de tanta violencia. El ejército de Habyarimana tenía derecho a defender las instituciones gubernamentales, y en general no cometió asesinatos masivos de los civiles. Los guerrilleros de Kagame justificaban sus actos con la victoria militar. Sabían que nadie cuestiona a los vencedores, al menos en los primeros años. Para mantener su legitimidad moral en la guerra y limpiar la sangre fresca de sus manos, en connivencia con la comunidad internacional ansiosa de tapar su responsabilidad en el conflicto se construyó y se vendió a los medios de comunicación una nueva clase de los malos, los Interahamwe, a quienes responsabilizaron todos los crímenes cometidos en la guerra. Kagame se quedó como auténtico liberador a los ojos de la comunidad internacional. Fue nombrado “hombre fuerte de Kigali” por la prensa internacional y el pueblo rwandés asumió su grandeza y le rindió honores sin hacerse muchas preguntas. Así, los asesinatos de los Inkotamyi fueron purificados, y ellos mismos se convirtieron en víctima de la violencia de los hutu. Los líderes internacionales dieron por buena y justa la victoria de Kagame, en lugar de llevarle a los tribunales internacionales le dieron el pésame mundial. Así comenzó la nueva historia de Rwanda, con las víctimas convertidos en genocidas.

No hay que olvidar que fue Kagame quien invadió su país y provocó, desde el principio, muchas matanzas de los civiles. Comos sus guerrilleros eran mayoritariamente tutsi y no tenían piedad para con los hutu del norte, el miedo y el odio contra los tutsi fueron naciendo en el interior de los hutu, alimentándose de los discursos y canciones de hutu radicales. Las persecuciones de los hutu burundeses por parte del ejército tutsi no hacían que aumentar este resentimiento. La sed de venganza no tardó en extenderse incluso en los corazones más puros de los campesinos. Cuando nacieron los milicianos, el daño social ya era grande. Con la desafortunada agitación de Radio de Mil Colinas se culminó uno de los planes más abominables de la historia de la humanidad. Esta Radio que nació para contestar a los ataques y las manipulaciones de Radio Muhabura (la radio de los invasores) se ganó la denominación de Radio asesina, lavando la cara, una vez más, a Radio Muhabura que no es menos culpable en la exaltación de los asesinatos de los hutus que previamente llamaba enemigos de la paz (abanzi b’amahoro). Con la culpabilización de los Interahamwe Kagame se convirtió en liberador frente a Habyarimana que se quedó como asesino, por tanto, justificable su asesinato. El Frente Patriótico Rwandés salió del conflicto como un ejército disciplinado sin manchas de sangre frente a los asesinatos de los milicianos. El ejército gubernamental se quedó en el olvido, igual que Radio Muhabura. Si no fuera porque este ejército expulsado del territorio rwandés intentó varias veces volver a su patria desde Congo, hoy ya nadie hablaría de ellos. De hecho el Tribunal Internacional para Rwanda sólo juzga los actos cometidos por los milicianos y los antiguos militares que previamente convierten en padrinos de los milicianos. Kagame, al pedir la creación de este tribunal, limitó estratégicamente sus competencias en el tiempo (del 01 de enero al 31 de diciembre de 1994), justo el tiempo de la defenestración de sus adversarios. Difícilmente se entiende la elección de estos plazos. En los tres primeros meses de 1994 había un cese de combates en virtud de los acuerdos de Arusha y de la observación de los militares de la ONU. A partir de agosto 1994, es el Frente quien controlaba todo el país, por lo que difícilmente los milicianos hubieran podido seguir cometiendo sus asesinatos selectivos. Además la mayoría de ellos ya estaban refugiados en la selva congoleña. Sin embargo, testigos oculares afirman que los asesinatos masivos de los hutu siguieron después de la victoria de los tutsi hasta finales de 2007.


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¿Sabías que Norma Banicevich dijo...?
Las matemáticas son como un simple castillo de cristal, donde adentro se ve todo pero de afuera no se ve nada.